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Sagrada Familia

Sagrada Familia (56)

La Sagrada Familia, es la obra cumbre de Antoni Gaudí, y a la que dedicó gran parte de su vida. Pero ni fue iniciada por él, ni evidentemente pudo acabarla. 

Todo en empezó cuando en 1866, Josep Bocabella, un ilustrado impresor barcelonés y muy devoto de San José, fundó una asociación para la difusión del Catolicismo. Y decidieron elevar un templo dedicado a la Sagrada Familia, para lo cual adquirieron un extenso solar en el eixample barcelonés. 

Encargaron la obra al arquitecto Francesc de Paula de Villar, que hizo un proyecto de estilo neogótico y en el que se incluía una gran cripta. Y las obras empezaron, se colocó la primera piedra el 19 de marzo de 1882, festividad de San José.

Pero a causa de unas discrepancias con otro arquitecto de gran fama, Juan Martorell, que representaba a la junta y que también intervenía en las obras, Francesc de Paula de Villar, presentó la dimisión.

Es en ese momento, en 1883, que Martorell encarga las obras a un discípulo suyo, un joven Gaudí, de tan sólo 31 años.

Gaudí cambió totalmente el proyecto, no sólo en su estética, sino también en sus dimensiones. Un proyecto mucho más ambicioso, original y atrevido que el inicial.  Y que trabajaría en él hasta su muerte accidental tras ser atropellado por un tranvía en 1926, a la edad de 74 años.

Sabía que era imposible acabar el templo en una sola generación y que era una obra de varias décadas, y según sus palabras:”dejemos pues una vigorosa muestra de nuestra huella, que las generaciones venideras sientan el estímulo de continuarla y no nos atemos para el resto de la obra". Por este motivo se planteó la construcción por zonas, mientras acaba la cripta empieza la construcción del ábside y mientras acaba este, empieza la fachada de la Natividad. 

Muchos de los aspectos los definía a medida que la construcción avanzaba. Por ello su presencia personal en la obra era de gran importancia. Gaudí vivía para esta iglesia, e incluso desde 1914, habilitó una habitación y estuvo viviendo allí. 

Sus profundas convicciones religiosas marcaron todo su proyecto. Es ante todo una obra simbólica en la que el arquitecto desplegó toda su imaginación.

Gaudí es enterrado en la Cripta de la Sagrada Familia el día 12 de junio en un acto multitudinario.

La Sagrada Familia es como una Biblia en piedra, es casi un monumento que podría ser leído, gracias al gran número de símbolos cristianos que Gaudí plasmó en sus fachadas, en las que aparecen -o aparecerán- desde Adán y Eva hasta los Doce Apóstoles, pasando por los episodios principales de la vida de Jesús así como los grandes símbolos del Antiguo Testamento. 

Sin embargo, la importancia de este edificio no es exclusivamente religiosa, sino que también se trata de la lección magistral de su forma de construir, una especie de legado en el que Gaudí aplicó todas las soluciones estructurales que estudió y experimentó en sus diferentes obras y donde nuevamente se inspiró en a la naturaleza, a la que él llamaba "la mejor constructora" y a la que siempre intentó imitar. 

La Sagrada Familia es un templo del tipo basilical en forma de cruz latina donde el eje central está ocupado por cuatro naves laterales y una nave central. La longitud total del templo, incluyendo la nave y el ábside es de 95 metros. 

Exteriormente en conjunto tendrá una forma apiramidada, cuya máxima altura será una torre que alcanzará 170 metros y representará a Cristo. Irá flanqueada por 4 torres que representarán los cuatro evangelistas. Se alzará una torre paralela, cuyo remate será una estrella, y simbolizará a la virgen.

El templo tendría  tres monumentales fachadas, y cada una dedicada a una escena de la vida de Jesucristo. La  fachada de la Natividad, es la única construida por Gaudí y corresponde al nacimiento de Cristo. 

La fachada de la Pasión, iniciada en los años sesenta se ha concluido recientemente. Corresponde a la pasión de Cristo. Y la fachada de la Gloria, la más importante de todas y todavía sin construir, que será la entrada principal del templo y que ilustrará la resurrección.

En cada una de las fachadas van cuatro torres de gran altura, 107 metros las dos interiores y 98,40 las exteriores, que en conjunto simbolizarán los doce apóstoles. En estos campanarios que tienen en su interior una escalera helicoidal es donde se tienen que situar las campanas tubulares, que Gaudí estudió durante años y que sonarán por aire comprimido y percusión, y se prevé que estas campanas sean de los últimos elementos a ser construidos.

El ábside es lobulado y está formato por siete capillas que en sus dos extremos tienen una escalera poligonal y están dedicadas a los siete dolores y bienaventuranzas de San José. 

El claustro, rodea casi completamente el templo y está concebido como un elemento de aislamiento del exterior. En la zona central del ábside, el claustro estará dividido por la capilla de la Asunción de la Virgen y a cada lado, habrá una sacristía. 

De todo su proyecto, la única parte del templo edificada directamente por Gaudí es la que comprende el ábside y la mayor parte de la fachada del Nacimiento. Y de sus cuatro campanarios, sólo el de San Bernabé se había podido completar en su totalidad.

A la muerte de Gaudí, se hace cargo de la dirección de las obras su arquitecto ayudante, Domènech Sugranyes con la ayuda de otros arquitectos como Francesc Quintana. Obras que se vieron interrumpidas por la guerra civil española de 1936 a 1939. Con funestas consecuencias, ya que se quema la cripta y el taller de Gaudí, con gran parte de sus dibujos y maquetas.

Se reanudan las obras y en 1950, se nombra a los arquitectos Lluís Bonet i Garí e Isidre Puig i Boada que ayudados por la cátedra Gaudí tienen el arduo trabajo de reunir todos los restos de las maquetas para reconstruirlas y recopilar todo el material posible. Para poder continuar con la construcción del templo, siguiendo las pautas marcadas por el propio Gaudí. 

Es aquí, cuando cobra más peso  la polémica sobre la continuación de la obra debido a la falta de diseños originales de Gaudí.

En 1986, para la construcción de la fachada de la Pasión, se encargó la ejecución de las figuras escultóricas del conjunto principal a Josep María Subirachs. Una obra que ha originado también cierta polémica debido a que ha creado esculturas totalmente contemporáneas muy alejadas del estilo realista que Gaudí incluyó en la fachada del Nacimiento.

En 2005 la fachada del Nacimiento fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco y el 7 de noviembre de 2010, el Papa Benedicto XVI declaró la Sagrada Familia como Basílica Menor, proclamando así la obra de Gaudí como monumento arquitectónico consagrado al culto religioso.

Como el templo está permanentemente en obras, existen zonas que no se pueden visitar. Si podrás visitar: la Fachada de la Natividad y la Fachada de la Pasión, en ambas podrás subir en ascensor hasta una altura de 70 metros y más arriba a pié, desde las que tendrás una increíble perspectiva del templo y también de toda la ciudad

Del interior de la iglesia se puede visitar la nave central, el transepto y alguna zona del claustro. Y en el sótano se puede visitar la cripta donde está enterrado Gaudí, y el museo.

¿Cuándo estará acabada? Pues no se sabe exactamente. Gaudí contestaba a esta pregunta de la siguiente forma: “la iglesia está dedicada a la gloria de Dios y el amo de esta obra no tiene prisa”

Y aunque todavía hoy, Barcelona está dividida entre las dos tendencias de opinión: quienes desearían ver la obra finalmente acabada y quienes hubieran preferido dejarla tal como la dejó Gaudí. Lo que sí se puede asegurar es que La Sagrada Familia es y será una de las iglesias más grandes y espléndidas del mundo.

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