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Santa Maria del Mar

Santa Maria del Mar (14)

En el barrio del Born encontramos plazas animadas, bares de tapas, tiendas de moda y además una de las iglesias más bonitas de Barcelona. 

Santa María del Mar es un templo impresionante, un claro ejemplo del estilo conocido como arquitectura "Gótica Catalana” del siglo 14. 

Fue construida entre 1329 y 1383 por los maestros Berenguer de Montagut y Ramón Despuig. Aunque documentos del año 918 ya hablaban de la existencia de un templo en la zona.

En su construcción participó activamente toda la población de la Ribera. Pues todos los esfuerzos se habían volcado en la construcción de la Catedral y se negó cualquier ayuda. Así que unieron sus fuerzas, los ricos, poniendo el dinero, y el pueblo llano, su trabajo voluntario. Y en especial, los descargadores del muelle, los cuales llevaban los enormes bloques de piedra llegados por mar desde las canteras de Montjuïc, hasta la plaza del Born.

Era el templo de los armadores y mercaderes de la Barcelona gótica y llegó a ser conocida como la Catedral del Mar. 

El 3 de noviembre de 1383 se colocó la última parte de la bóveda y el 15 de agosto del año siguiente se celebró la primera misa. En 1428 hubo un terremoto que causó el derrumbamiento del rosetón provocando, algunas muertes. El hermoso rosetón que puedes ver actualmente es de estilo flamígero, que quedó acabado en 1459 y, al año siguiente, se colocaron sus las vidrieras. Tiene 9 metros de diámetro y es uno de los mayores de toda Catalunya.

El gótico catalán es de una vasta elegancia. La gran dimensión del edificio le da un poder que se magnifica con su estructura de piedra y su solemnidad. 

La rápida finalización de las obras, 55 años, un tiempo récord para la época, le confieren una total coherencia de estilo, sin añadidos posteriores.

Su exterior de aspecto macizo y robusto, no transmite lo que encuentras en su interior. Hay un predominio de las líneas horizontales, sin grandes aberturas ni decoraciones. El edificio forma un bloque compacto, que permite que la iluminación sea siempre muy plana, alejada de los juegos de luces y sombras que se producen en otras iglesias.

La fachada principal queda enmarcada por las dos torres octogonales de 42 metros de altura y los dos poderosos contrafuertes que enmarcan el rosetón y transmiten la amplitud de la bóveda interior. Y en su tramo inferior queda centrado el pórtico. 

La austeridad general es aún más manifiesta en los laterales, formados por una pared plana sin decoración, sólo los contrafuertes y sus estrechos ventanales.

El interior, en cambio, es de una gran belleza. Su gran altura y sus impresionantes columnas, siempre iluminadas por la luz de las velas, convierten a la iglesia en un lugar ideal para desconectar.

Al entrar, puedes diferenciar tres esbeltas naves, con deambulatorio y sin crucero. Pero parece como si el arquitecto hubiera querido dar la misma sensación de espacio que se consigue con una sola nave. Por eso separa bastante los pilares aproximadamente 15 metros e iguala mucho la altura de las tres naves. Se puede dividir el ancho del edificio en 10 partes iguales. Existe un gran juego de proporciones que hacen que el resultado final sea totalmente armónico. Un espacio único, diáfano, a diferencia de la división del gótico europeo, y que constituye una curiosa peculiaridad de esta obra.

La nave central se ilumina por los diferentes vitrales de las capillas y por el gran rosetón.. Las naves laterales se iluminan con ventanales no muy grandes, que también contribuyen a iluminar la nave central.

Dignas de mención son algunas de las refinadas vidrieras pintadas del siglo 15, por ejemplo el Juicio Final en la nave izquierda, la Asunción de la Virgen en una de las capillas laterales, y sobre todo la Coronación de la Virgen, en el centro del Rosetón.

Lamentablemente, un incendio en julio de 1936 destruyó casi por completo la decoración interior y el altar mayor, preciada obra barroca de la segunda mitad del siglo 18.

La historia cuenta que bajo sus cimientos se encontró la tumba de Santa Eulalia, y que fue traslada a la nueva catedral gótica en 1339. 

La plaza que hay junto a la iglesia, el Fossar de les Moreres, también tiene un especial significado para los catalanes. 

Aquí se encontraba antiguamente el cementerio parroquial del barrio, donde yacen enterrados los soldados que defendieron a Cataluña de la invasión de las tropas de Felipe V en 1714. El barrio, que como toda la ciudad era contrario a este monarca, vivió sus peores momentos en esta época. Cuando Felipe V tomó la ciudad, destruyó el barrio de la Ribera y sus alrededores para levantar en su lugar una gran fortaleza militar, la Ciutadella,  y castigar así su rebeldía.

En la plaza, restaurada en 1968, arde un pebetero que rinde homenaje a los héroes de aquella derrota.

Por cierto, el interior de la iglesia tiene unas características acústicas excepcionales que la convierten en un espacio único para conciertos. órgano, música clásica, jazz, oriental… si tu estancia en la ciudad coincide con algún recital, no dejes de ir, será una gran experiencia.

Santa María del Mar es una iglesia muy popular y muy elegida por muchas parejas para celebrar su boda, si tienes suerte, mientras descansas en alguno de los cafés que hay delante, podrás observar a los novios que salen de la iglesia bajo una lluvia de arroz y pétalos de rosa.

 

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