ALREADY KNOW YOUR NEXT DESTINATION?
DOWNLOAD YOUR FREE AUDIOGUIDE

Los azulejos en Lisboa

Los azulejos en Lisboa (1A)

Algo que seguro te llamará la atención de la ciudad de Lisboa es la cantidad de fachadas, patios, muros, restaurantes, etc. que lucen, orgullosos, vistosos azulejos. 

La ciudad se enorgullece de esta marca propia y, es más, puedes comprar azulejos como souvenir, en tiendas especializadas, o en mercados callejeros. Incluso verás, en los quioscos, originales postales que imitan su forma cuadrada y su estampado. O sea que si eres de los que pensabas que el azulejo era algo reservado para alicatar cocinas y baños, Lisboa te hará cambiar de parecer. 

Y es que desde que el rey portugués Manuel I quedó fascinado por los azulejos de Sevilla y ordenó recubrir las salas del Palacio Nacional de Sintra, estas pequeñas placas de arcilla, que una vez cocidas, se pintan y se barnizan se han convertido en parte de la ciudad de Lisboa. 

Las primeras piezas las fabricaban artesanos árabes con los clásicos motivos geométricos del estilo morisco. 

La llegada de artistas italianos a Lisboa cincuenta años después con una técnica que permitía pintar directamente sobre el azulejo, hizo que se pudieran realizar composiciones más complejas y de mayor tamaño. Muchos de ellos inspirados en el Renacimiento italiano. En ese momento nació el azulejo portugués, al que le esperaba un futuro esplendoroso. Y con él, los talleres, los encargos para el extranjero, y el inicio de una producción continuada. 

En 1580, Portugal estaba bajo dominio español y la corte real vivía en Madrid. Debido a este motivo, no había muchos recursos en el país, y solamente la Iglesia encargaba arte. Cuadros, tapices, esculturas o tallas tenían un coste económico muy elevado, y por ello, se empezaron a usar los azulejos en los templos. 

Durante el siglo 17, el uso del azulejo y su diseño sufrieron una transformación. Se pasó de la repetición de patrones geométricos en azul y amarillo, a la creación de paneles más complejos, representando escenas de caza, de batallas, de fiestas galantes, y temas religiosos como la vida de los santos. Además, se pasó a usar el azul y el blanco, y apareció otro tipo de azulejo, la figura avulsa, que consistía en la representación de motivos simples como flores y pájaros, en muchas ocasiones, a cargo de aprendices. 

En aquel momento, el uso del azulejo se impuso en las terrazas, los jardines, hospitales, residencias, e incluso en las fachadas, algo no visto hasta el momento. 

El mayor esplendor del azulejo como técnica decorativa coincidió con el reinado de Joao I, entre 1706 y 1750. Por aquel entonces, la policromía ya estaba presente en los diseños, se realizaban paneles con representaciones de escenas de género, temas de la vida cotidiana y también del mundo comercial. En este periodo se aprecia una clara influencia del estilo rococó francés.

El terremoto que destruyó Lisboa en 1755 obligó a un proceso titánico de reconstrucción de la ciudad, del que se encargó personalmente el Marqués de Pombal. Se trataba de un proyecto urbanístico racional y que, por la premura de reconstrucción, solamente concebía una arquitectura depurada y funcional. En este momento se recupera el padrâo, motivo realizado en grupos de cuatro azulejos y que se repite. A este azulejo se le llamará, a partir de entonces, pombalino, y estará presente en toda la ciudad, marcando definitivamente el paisaje urbano. A raíz del terremoto comenzaron a proliferar en las fachadas de las casas pequeños paneles de azulejo dedicados a los santos, en busca de protección divina frente a los desastres naturales.

Además de sus cualidades como eficaz aislante, como proteger de la humedad y refrescar en verano. El azulejo es una de las expresiones culturales más fuertes de Portugal, un verdadero arte nacional, por la longevidad de su uso, y por la originalidad y la variedad en los diseños, a menudo reflejo de los cambios de mentalidad y el imaginario colectivo. 

No te preocupes por buscarlo, Lisboa te regala ejemplos a cada paso. En las calles, en los jardines, en los bares y cafés, en iglesias, en mesas, en paredes... incluso en el metro.

ALL POINTS OF INTEREST
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website

ACCEPT
+ INFO