ALREADY KNOW YOUR NEXT DESTINATION?
DOWNLOAD YOUR FREE AUDIOGUIDE

El Bairro Alto

El Bairro Alto (27)

Día y noche son dos mundos distintos para uno de los barrios más famosos de Lisboa: el Bairro Alto. Los dos, fascinantes, mágicos, revestidos de una autenticidad muy particular. Estate contento, porque en estas callejuelas al final de la calle de la Gloria, tienes mucho por descubrir. ¡Y no puedes dejarte nada!

Y no es que se trate de un barrio repleto de iglesias, palacios, museos. Nada de eso. Lo importante aquí, y lo más divertido, es pasear sin rumbo fijo, perderte entre los adoquines de las callejuelas y encontrarte, de repente, en el interior de un taller de artesanos de la cerámica y, al momento siguiente, degustando un oporto en una de las cochambrosas tabernas. Después de eso, es fácil encontrarse, instantes más tarde, un bar de copas de lo más “in”. Esto sí es vivir el Bairro Alto. 

Se construyó siguiendo un diseño en forma de cuadrícula a finales del siglo 16. Al principio, los vecinos de la zona eran lisboetas de clase acomodada, que llegaban huyendo del popular barrio de La Alfama, que se estaba convirtiendo en una zona decadente y bulliciosa. Poco sabían que, siglos más tarde, le tocaría el turno de la decadencia al Bairro Alto. 

Durante el siglo 19 el barrio albergó las sedes de editoriales y periódicos, algo que se revela en el nombre de algunas calles, como es el caso de la Rua Diario de Noticias o la Rua do Século. 

Si los periódicos y periodistas vestían con dignidad el barrio, los vecinos no tenían la misma opinión de los nuevos visitantes asiduos a la zona: prostitutas, jugadores, y la bohemia más canalla ocupaba ahora sus calles. 

Hoy en día, esto forma parte del pasado. El vecindario se ha renovado y tiene un fuerte espíritu comunitario. Además, el Bairro Alto, por su interés, ha vivido varios procesos de restauración en los últimos años, y es una gozada verlo. 

Si paseas a plena luz del día, encontrarás anticuarios, tiendas de velas, los talleres de los nuevos artesanos, que se han trasladado aquí en los últimos años, tiendas de decoración y de tendencias, y espacios de jóvenes creadores. En las tabernas, los platos del día, el menú turístico y un ambiente bastante familiar. 

Sin embargo, aunque ya hayas estado aquí por el día, no debes renunciar a volver cuando la luz de las farolas ya está encendida y se refleja sobre los charcos en las estrechas calzadas. 

El punto de encuentro de los jóvenes aquí es el Mirador de São Pedro de Alcántara, desde el que se divisan, iluminadas, las viejas piedras del castillo de São Jorge. Hasta aquí llegarás con el Elevador da Gloria o, a pie, subiendo la empinada cuesta de la misma calle de la Gloria. 

Las casas de fado más pintorescas se esconden en el barrio, pero también algún club de jazz, modernos locales de copas y discotecas. Si el tiempo acompaña, encontrarás las calles llenas de gente, bebiendo un mojito o una Imperial, la cerveza portuguesa, en un ambiente de agradable conversación, de risas. La música que se asoma a la calle, en el abrir y cerrar de puertas de los locales, es el último ingrediente de la receta del Bairro Alto, cocinada a fuego lento durante años, pero que, seguro, vas a consumir de un bocado. Y quizá repitas. 

ALL POINTS OF INTEREST
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website

ACCEPT
+ INFO