ALREADY KNOW YOUR NEXT DESTINATION?
DOWNLOAD YOUR FREE AUDIOGUIDE

Basilica da Estrela

Basilica da Estrela (14)

Las promesas no son en vano, ni son infructíferas. Como muestra, sólo es necesario observar la imponente Basílica da Estrela, a la que se llega con el eléctrico 28, un histórico tranvía lisboeta. Y es que esta construcción al noroeste de la ciudad se inicia a raíz de una promesa realizada por la reina María I, quién fue conocida también como María La Piadosa, por su extrema devoción religiosa. 

La reina deseaba ansiosamente dar a luz a un hijo varón, el que tendría que ser el heredero para el trono, y prometió construir una iglesia si eso ocurría. Años después del nacimiento de su hijo, el príncipe José, se construyó la Basílica da Estrela. Pese a todo, el príncipe no pudo verla terminada, ya que falleció en 1788, pocos años antes de la finalización de la obra. 

Construida en el siglo 18 y en menos de 15 años, esta basílica del barroco final tiene elementos claramente neoclásicos. Se alza en la encrucijada de la Praça da Estrela y, desde su cúpula se divisa una fantástica vista de Lisboa y el Tajo. Por ese motivo, es muy recomendable aventurarse a subir los 212 escalones que llevan hasta arriba.

La construcción de la basílica, también conocida como Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, a quien rendía culto la reina María, no estuvo exenta de dificultades. Pese a que el esposo de la reina, el infante Don Pedro, cedió los terrenos de Casal de Estrela para la construcción de la iglesia, hubo otros obstáculos de tipo técnico, económico y teológico. En los dos primeros casos, porque Lisboa se estaba recuperando del terremoto sufrido en 1755, y era preciso emplear los recursos en la reconstrucción de la ciudad.Sin embargo, el detalle curioso aparece en cuanto conocemos las trabas de tipo religioso. Y es que el culto al Sagrado Corazón de Jesús no era aceptado por la ortodoxia católica en aquel momento, ya que reinvindicaba y revalorizaba la naturaleza humana de Cristo por encima de la divina, algo no muy afín con los dogmas de la iglesia del momento. 

Aunque fue encargada a Mateus Vicente de Oliveira, el autor falleció antes de la finalización de la obra, y ésta fue terminada por Reinaldo Manuel dos Santos. 

Para la mayor parte del edificio se empleó piedra caliza blanca. La planta de la basílica es en cruz latina, y en el transepto se alza una cúpula octogonal que, por la situación en una de las colinas, se alcanza a ver desde muchos puntos de Lisboa. 

La fachada contiene tanto elementos neoclásicos como barrocos, ya que busca la teatralidad para cautivar a los fieles. Nos encontramos ante dos pisos, y un cuerpo central de tres pórticos, enmarcados por columnas de orden jónica, muy propio de los conventos de religiosas. Y es que la iglesia fue construída para albergar a las monjas de la orden de Santa Teresa. Sobre las columnas se pueden ver cuatro estatuas alegóricas de mármol que simbolizan la fe, la adoración, la libertad y la gratitud. 

Cabe destacar, también, las dos torres campanario que flanquean el edificio. Estas torres, si bien fueron proyectadas desde el primer momento, se revistieron de una mayor ornamentación, más cercana al estilo rococó, cuando Reinaldo Manuel Dos Santos asumió la finalización de la obra. 

Él mismo fue el encargado de cambiar, también, el frontón de la iglesia, inicialmente contracurvado, y que pasó a ser triangular, con una vocación más neoclásica. 

Ya en el interior, hay que destacar la nobleza de los materiales usados, el mármol rosa, blanco y gris, la armonía y la sobriedad de las pinturas, que anuncian también, de este modo, el neoclasicismo. También en su interior se halla el sepulcro de la reina María. 

ALL POINTS OF INTEREST
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website

ACCEPT
+ INFO