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Excavaciones Romanas

Excavaciones Romanas (46)

El Banco Comercial Português esconde, tras su enorme puerta de entrada, una grata sorpresa para el visitante. Y es que todo un yacimiento arqueológico de la Lisboa romana aparece en los subterráneos de esta entidad situada en la Rua Augusta, ofreciendo una estampa bastante poco común en la ciudad. Cuando recorras el itinerario entre los vestigios de la Antigüedad, te resultará increíble ver cómo algunas piezas se han conservado, y más conociendo la historia de desastres naturales que ha sufrido la ciudad y que, precisamente, ha acabado con muchos de sus edificios y monumentos mucho más recientes. 

La entrada a este valioso complejo la podrás realizar desde la Rua dos Correiros. Un guía te acompañará durante todo el recorrido por las galerías subterráneas, que transcurren entre muros de habitaciones romanas, calles de un complejo comercial relacionado con las actividades marítimas, e incluso una necrópolis y una área de cremación. 

Los estratos arqueológicos hallados durante los últimos años se remontan, en el caso de los más antiguos, hasta el siglo III a.C., y revelan influencias de la anterior civilización fenicia. Así, podrás apreciar, entre los restos que aquí se encuentran, la cerámica gris, el barniz rojo o las ánforas iberopúnicas. 

Sin embargo, lo más destacable del yacimiento son los objetos relacionados con el posible complejo industrial y comercial que aquí se encontraba. Esto es porque revela lo que durante toda su historia ha caracterizado a la capital lusa: su vida entorno al Tajo, su apertura al mar y las relaciones que con él se establecieron, sobre todo respecto a la alimentación y las comunicaciones.  

Así, las estructuras de las que quedan en pie algunos vestigios estaban dedicadas a la salazón y la conserva de pescado y, por ello, los restos de cerámico, ánforas para el aceite y cubetas para esta actividad son abundantes. La especialidad local era el garum, que consistía en una marinada de pescado y especias que se exportaba a todo el imperio. 

El crecimiento de la ciudad romana hacia el mar desembocó en este barrio, ahora subterráneo, que la ciudad de Lisboa te ofrece la oportunidad de visitar, pero no debes olvidar otro de los atractivos de las excavaciones romanas. Se trata de unas termas, datadas prácticamente en el siglo III, de las cuales se conserva parte de un magnífico mosaico. 

Así pues, la Lisboa abierta al mar no se limita a la era de los descubridores, sino que su origen viene de mucho más allá. Cuando pasees por la zona de Cais de Sodré y visites los pintorescos puestos de salazones variados, piensa que esta tradición se remonta a siglos atrás. Y si no lo crees, pásate por las excavaciones romanas, una joya arquitectónica de la capital, donde te lo contarán con detalle. 

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