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Palacio Real das Necessidades

Palacio Real das Necessidades (11)

El Palacio Real das Necessidades alberga actualmente el Ministerio de Asuntos Exteriores de Portugal, pero fue, en sus orígenes, un monasterio. 

El rey Joao V lo hizo construir cuando rondaba el año 1742. El monarca había padecido una grave enfermedad. Durante ese periodo, prometió a Nossa Señora da Saúde (de la salud) construirle un monasterio para rendirle homenaje si se recuperaba. Al mejorar su estado de salud, el rey como prueba de gratitud, no dudó en construir el edificio en el lugar donde anteriormente se encontraba la ermita de esta virgen.

En el monasterio, los religiosos se dedicaban al estudio de la Teología, las Humanidades y las Ciencias. El rey adquirió las propiedades anexas para plantar unos jardines y decidió también construir un palacio para residir. El Palacio es una obra del arquitecto italiano Giovanni Servandoni, que se mantuvo fiel al estilo arquitectónico del siglo 18.

Después de su construcción, el complejo estuvo asignado a la Congregación religiosa del Oratorio de Lisboa pero, cuando en 1834 se expulsaron las órdenes religiosas, el Palacio se convirtió en la residencia de los reyes de la Dinastía de Bragança. Cada uno de los reyes que vivió en el palacio mandó realizar reformas, según sus gustos y necesidades. 

Así, por ejemplo, si el palacio estaba inicialmente decorado con azulejos, el paso del rey Pedro IV lo cambió. Durante su estancia allí, el rey quiso dotar de mayor lujo las estancias interiores, y encargó revestirlas con maderas exóticas, encristalar las ventanas y, en definitiva, eliminar cualquier rastro que recordara la apariencia de un convento. 

Posteriormente, el rey Pedro V mandó instalar una puerta donde todos pudieran realizar sus quejas y dejar sus mensajes al soberano. Ya en el siglo 20, y por voluntad del monarca Don Carlos, se amplió el salón, debido a la amplia actividad diplomática que ejercía. 

Si el palacio resultó sorprendentemente a salvo del terremoto de 1755, no tuvo tanta suerte en 1910, cuando las fuerzas republicanas lo bombardearon causando desperfectos de consideración. Después de la proclamación de la república, y con la marcha del rey Manuel II, que se refugió en Mafra y, posteriormente se exilió en Londres, el palacio se volvió definitivamente la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, función que todavía desempeña hoy. 

En un agradable e inmenso jardín suspendido sobre el Tajo, destaca la llamativa fachada rosa del palacio, dominando la escena, sobria e imponente. Pero tendrás que quedarte con esta imagen, y con las vistas sobre el barrio de la Alcántara y la ensenada, puesto que la entrada al palacio no está abierta al público. 

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