ALREADY KNOW YOUR NEXT DESTINATION?
DOWNLOAD YOUR FREE AUDIOGUIDE

Parque del Retiro

Parque del Retiro (35)

Los Jardines del Palacio del Buen Retiro, popularmente conocidos como El Retiro a secas, es un parque de 118 hectáreas ubicado en pleno centro de Madrid. Sin duda, este es el parque más emblemático de la ciudad, al que acuden multitud de madrileños los domingos a media mañana, a pasear, a tomar un aperitivo, o a ver una de las múltiples actuaciones callejeras alrededor de este grandioso parque. 

La historia de estos jardines se remonta a los años 1630 y 1640, cuando Don Gaspar de Guzmán y Pimentel, el famoso Conde-Duque de Olivares, le regala al rey Felipe IV unos terrenos para el recreo de la corte en torno al monasterio de los Jerónimos. El terreno contaba entonces con 145 hectáreas, y tenía que cumplir la función de segunda residencia real, ubicada en lo que en aquellos tiempos eran las afueras de Madrid. 

El palacio y los jardines, obra de los arquitectos Giovanni Battista Crescenzi y Alonso Carbonell, fueron utilizados por el monarca y la corte de manera exclusiva hasta el reinado de Carlos III. Este rey fue el primero en permitir a los ciudadanos el acceso al recinto en 1767, siempre que éstos entraran decorosamente vestidos y muy bien aseados. En la práctica, sólo los nobles y las clases pudientes podían hacer uso de este lujoso jardín. Ya entonces, el Retiro se convirtió en un lugar social de moda, especialmente en verano, por la agradable sombra que proporcionaban sus numerosos árboles.  

Tristemente, durante la invasión francesa en 1808, los jardines quedaron parcialmente destruidos ya que las tropas napoleónicas utilizaron el recinto como fortín. La peor parte se la llevaría el propio palacio, del que sólo se conservaría el Salón de Reinos, actual sede del museo del ejército. 

Tras la Guerra de la Independencia, en 1833, el recién restaurado monarca Fernando VII se vuelca en la reconstrucción de los jardines, y abre parte del recinto al pueblo. Pero no será hasta después de la revolución de 1868 que los jardines pasarán a ser propiedad municipal, y sus puertas se abrirán sin restricciones a todos los ciudadanos de la ciudad; los aseados y también los no aseados. 

Desde aquí te recomendamos pasear por el Retiro sin rumbo fijo y con más ganas de perderte que de ver los elementos destacados. Lo normal es ir al retiro a descansar y a relajarse, y entrar al recinto con ganas de verlo todo acabará por estresarte y no te dejará disfrutar de la calma y tranquilidad de este pulmón verde madrileño. 

Aún así, deja que te propongamos un breve recorrido por el parque, más que nada para que sepas que monumentos y edificios te vas a ir encontrando mientras caminas a tu aire, tranquilamente. 

Por ejemplo, podrías entrar el parque por la Puerta de España, la entrada del retiro que da a la calle Alfonso XII. Esta construcción está fechada en 1893 y es obra de  

José Urioste y Velada, importante urbanista y arquitecto de la ciudad. 

La puerta es el acceso perfecto para que vea el Paseo de la Argentina o Paseo de las estatuas, una de las zonas más conocidas del parque. El paseo, como su nombre indica, lo enmarcan una serie de estatuas de gran tamaño, dedicadas a los monarcas de la corona española. Las estatuas son obra de diversos autores, bajo la dirección de los escultores de la Corte Domenico Olivieri y Felipe de Castro.  

Las estatuas se encargaron en un principio para decorar la cornisa superior del Palacio Real de Madrid, durante el reinado de Fernando VI. Parece ser que nunca llegaron a su destino, pues la reina tuvo una pesadilla en la que todas las estatuas de palacio se derrumbaban sobre ella. Como había tantas estatuas encargadas, se tuvieron que reubicar en distintas zonas de la ciudad. Muchas de ellas acabaron repartidas entre la plaza de Oriente y este paseo de las Estatuas del Retiro. 

Si has caminado hasta el final del paseo, te vas a encontrar con el popular estanque del Retiro, probablemente la zona más concurrida del parque. Este espectacular estanque de forma rectangular fue escavado durante el trazado de los jardines en el siglo 17 y servía a los propósitos de auténtico auditorio acuático. Así, sobre el estanque se celebraban espectáculos diversos, entre los que destacaban las famosas representaciones de las batallas navales. 

En la actualidad, aún puedes surcar las aguas del estanque con las tradicionales barcazas de remo que te alquilarán para la ocasión. Su interés en más romántico que turístico, pues sirve a las parejitas para alejarse del bullicio y hacerse sus mimos sin el agobiante ir y venir de la gente que pasea. 

Reflejándose en las aguas de este estanque verás el famoso Monumento a Alfonso XII, tal vez la estampa más reconocible de todo el parque. 

El monumento es una obra del arquitecto José Grases Riera, financiado por suscripción popular e inaugurado un 3 de Julio de 1922. Así, el monumento dedicado al monarca Alfonso XII es un grandioso proyecto compuesto por una gran columnata semicircular decorada con múltiples esculturas en mármol y en bronce. Sobre un majestuoso pedestal, puedes ver la estatua ecuestre de Alfonso XII, obra de Mariano Benlliure. En total, el conjunto mide 30 metros de alto, 86 metros de largo y 58 metros de ancho, y para su realización tuvieron que participar más de veinte escultores. 

Frente al Monumento de Alfonso XII, es normal que te encuentres tenderetes, titiriteros, echadores de cartas y pequeños grupos de músicos. Cuando algo tiene que pasar en el parque, lo normal es que pase frente a este monumento. 

Si prosigues tu caminata hacia el sur, eso es, dejando el estanque a tu izquierda, te encontrarás con una de las fuentes más características del parque; la fuente de la alcachofa. 

La fuente es un diseño de Ventura Rodríguez y está decorada con esculturas de Alfonso Vergaz, autor de los tritones y la sirena, y de Antonio Primo, responsable de los amorcillos y de la alcachofa que da nombre a la fuente.   La obra está realizada en piedra caliza de gran calidad, a excepción de la alcachofa, que está esculpida en granito.  

Desde la alcachofa, sigue tu recorrido por el paseo de la república de Cuba para encontrarte con dos coquetos palacios que se levantan en el Parque. 

El primero, el palacio de Velázquez, es un pabellón de exposiciones obra de Ricardo Velázquez Bosco y construido en 1880. Es una construcción sencilla pero muy elegante, edificada con ladrillo bicolor con azulejos de Daniel Zuloaga.  

Aún así, el palacio más afamado de los jardines es el Palacio de Cristal. Este Palacio, junto con el lago artificial que lo bordea, fue levantado en 1887. En su día fue edificado con motivo de la Exposición de las Islas Filipinas, a modo de invernadero donde poder exhibir las diversas flores traídas desde ese lugar remoto. El edificio es, nuevamente, obra de Ricardo Velázquez Bosco. 

El edificio, también conocido como la bombonera por la forma de su planta, está realizado en cristal y hierro, y sigue la pauta arquitectónica de los invernaderos ingleses de finales del siglo 19 -como el Palm House de Kew Gardens-.

Con el tiempo, parte de la delicada estructura acristalada se  quebró, lo que obligó a una aparatosa restauración. Para ello se utilizaron cristales curvados con perfil de silicona, que amortiguan las dilataciones y garantizan la estanqueidad de la obra. En la actualidad, este palacio alberga desde hace años, exposiciones temporales de arte contemporáneo y fotografía. 

A los pies de este palacio de Cristal se encuentra un pequeño lago famoso por su exuberante vegetación. En este encantador paraje encontrarás varios ejemplares del Ciprés de los pantanos, un árbol que tiene la particularidad de tener las raíces y parte de su tronco hundidos en el agua. Además, el lago y el palacio están rodeados de Castaños de Indias, unos árboles de envergadura considerable que acrecientan la atmósfera romántica y decadente, tan de moda a principios del siglo pasado.  

Ya queda poco para terminar con este breve recorrido por el parque, pero si has llegado hasta el final del paseo de la república de cuba, te encontrarás con un extraño monumento, el monumento al ángel caído. La estatua representa a lucifer precipitándose a los infiernos, y en ese sentido, se puede decir que Madrid es la única ciudad del mundo que tiene un monumento enteramente dedicado al mismísimo diablo. 

El monumento es una fuente que consta de una escultura en bronce realizada por el madrileño Ricardo Bellver en 1877 y un pedestal de granito, bronce y piedra diseñado por el arquitecto Francisco Jareño. En ella verás a lucifer inclinándose hacia atrás en su viaje hacia el infierno, rodeado de gárgolas y monstruos de exagerada expresión. 

Por último, imagino que estarás cansado de tanta vuelta y te apetecerá para un rato a descansar. Excelente; justo al lado del monumento al ángel caído tienes la deliciosa rosaleda elíptica de Cecilio Rodríguez. 

Cecilio Rodríguez era el jardinero Mayor del Retiro y Director de departamento de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid cuando en 1915 diseña esta hermosísima rosaleda o jardín de rosas. 

La idea partió del alcalde Carlos Prats, quien sugirió a este maestro jardinero la necesidad de hacer una rosaleda para competir con las rosaledas recién instaladas en los diversos parques europeos. 

La historia de este jardín de rosas, eso sí, estaría un poco gafada. Cecilio Rodríguez decidió viajar hasta París para copiar la Rosaleda Bagatelle del Bois de Boulogne. Creada por Jean-Nicolas Forestier, esta rosaleda tenía que ser el modelo a seguir, pero cuando el jardinero castellano ya tenía las rosas compradas y los planos estudiados, estalló la primera guerra mundial, y por poco que no puede regresar a España. 

Finalmente, la rosaleda se diseñó sobre una base elíptica, limitada por setos recortados y la forman una gran variedad de rosas traídas desde los más famosos jardines del continente. Aunque la rosaleda quedó completamente destruida tras la Guerra Civil, en 1941 se plantaron 4.000 nuevos rosales, y en la actualidad, esta zona del Retiro luce con todo su encanto y belleza original. 

Acabamos ya el recorrido con un pequeño apunte que seguro que te sorprende. No sé si sabrás que hasta el siglo 19 los únicos árboles que tenía Madrid eran los ejemplares que se encontraban en el Retiro, en el Paseo del Prado y en el Paseo de Recoletos. Entonces Madrid era un secarral lleno de arbustos y bastante polvo. Pues bien, en la actualidad el retiro tiene nada menos que 23.000 árboles, y si sumamos todas las zonas ajardinadas de la ciudad, nos sale que Madrid es, después de Guayaquil, la ciudad más verde del mundo.

Buy your tickets now! No printing, no waiting!

Parque del Retiro

Parque del Retiro

Buy now Ve el histórico mercado de San Miguel, conoce los secretos del Palacio Real de Madrid y disfruta de los parques verdes de la ciudad

Find out more about our project I want more!

ALL POINTS OF INTEREST
INTERESTING
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website

ACCEPT
+ INFO