ALREADY KNOW YOUR NEXT DESTINATION?
DOWNLOAD YOUR FREE AUDIOGUIDE

Colina de Petrin (Petrínské Sady)

Colina de Petrin (Petrínské Sady) (42)

Al oeste de Malá Strana, con sus 318 metros de altura, se yergue la colina de Petrin. Sobre su nombre se especula con dos posibles orígenes: uno que lo atribuye al latín “Mons Petronius”, que significa colina rocosa, y otro mucho más siniestro que lo relaciona con el dios eslavo Perun, en cuyo honor se habrían celebrado aquí algunos sacrificios.

Lo que antiguamente fue un frondoso bosque se transformó en el siglo XII en viñedos y más tarde, en el siglo XVII, en jardines y huertos. Hoy en día tiene varios lugares con encanto por los que vale la pena pasear, como el parque Petrin, desde donde verás hermosas vistas sobre Malá Strana, Hradcany y la Ciudad Vieja. En sus cuidados jardines se encuentra el monumento en honor a las víctimas del comunismo, realizado por Olbram Zoubek en 2002.

Otro punto muy concurrido es la estatua de Karel Hynek Mácha, el más importante poeta romántico checo. Su poema “Mayo”, una auténtica oda al amor, es recitado de memoria por los jóvenes enamorados que acuden aquí a dejar flores y velas el primer día de este mes.

Sin duda uno de los lugares más pintorescos que podrás visitar durante tu estancia en Praga se encuentra también aquí. La iglesia de San Miguel de Petrin, hoy ubicada en esta colina, es un templo de madera del siglo XVIII trasladado desde Ucrania en 1920. Se trata de una iglesia ortodoxa de los Altos Tatras, en los Cárpatos.

El Mirador de Petrin es un curioso homenaje a otra gran ciudad europea como es París, ya que se trata de una imitación de la torre Eiffel construida con motivo de la Exposición Nacional. Esta réplica, eso sí, es más modesta en cuanto a la altura: tiene 60 metros, una cuarta parte que la original. Subir sus 299 escalones no te decepcionará, sobre todo si lo haces en un día claro, porque desde aquí puede verse el Snezka, el pico más alto de Bohemia.

Otra atracción de la Exposición Nacional de 1891 que hoy se alza aquí es el Laberinto de Espejos. Se encuentra en el interior de un pabellón de madera que imita a la Puerta de Spicka en Vysehrad. Si te aventuras en sus recovecos de espejos deformantes, podrás contemplar el diorama llamado “La defensa de Praga contra las suecos”, que recrea estos hechos ocurridos en el puente de Carlos en 1648.

La mansión Kinský aporta el toque distinguido a la colina de Petrin. No en vano, aquí se alojaron en el siglo XIX los archiduques herederos Rodolfo y Francisco Fernando de Habsburgo. A su alrededor crecen los jardines Kinský. La mansión fue construida entre 1827 y 1831 por Jindrich Koch, restaurada en 2005 y convertida hoy en día en el Museo Etnográfico. 

Muy alejada del lujo de la mansión Kinský, se puede visitar lo que queda de la conocida como Muralla del Hambre. Carlos IV la mandó construir entre 1360 y 1362 para dar trabajo a aquellos que más estaban sufriendo una gran hambruna que asoló Bohemia. Hoy en día se conserva más de un quilómetro, que va hasta el monasterio de Strahov, y por la puerta de esta muralla se entra al parque de Petrin.

Empotrada en la Muralla del Hambre se encuentra la iglesia de San Lorenzo, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, aunque en 1740 fue renovada al estilo barroco con su gran cúpula guardada por dos torres. En el techo, un fresco que data del siglo XVIII rememora la leyenda de la fundación de la iglesia de san Lorenzo.

Por otra parte, las inquietudes científicas de la Sociedad Astronómica Checa dieron lugar, en 1930, a la construcción del Observatorio que aún hoy se alza en esta colina. Fue restaurado en 1970 y, junto a su exposición de instrumentos astronómicos antiguos, cuenta con un gran telecospio cuyo uso está también permitido a los aficionados.

Si estás pensando en cómo subir hasta la colina de Petrin, el funicular es una buena opción. Te llevará directamente al parque o, si lo prefieres, puedes detenerte en el restaurante panorámico de la estación intermedia.

El funicular se construyó para transportar a los visitantes de la Exposición Nacional de 1891 hasta el mirador. Su mecanismo de propulsión hidráulico funcionó hasta 1914, año en que empezó a ser alimentado por la electricidad. Pero debido a las excavaciones de la extracción de carbón que se realizan en Petrin, parte de la colina se derrumbó en 1965, con lo que el servicio de funicular tuvo que suspenderse hasta veinte años después. Pero no temas: las autoridades afirman que es totalmente seguro o sea que puedes montarte sin ningún recelo.

ALL POINTS OF INTEREST
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website

ACCEPT
+ INFO