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Palacio Real (Stary Kralovsky Palác)

Palacio Real (Stary Kralovsky Palác) (34)

El castillo de Praga fue fundado en el siglo IX por el príncipe Borijov. Desde entonces, los edificios que alberga su recinto no han dejado de aumentar y al castillo se le han sumado varias iglesias, un palacio, un convento y la catedral, entre otros. Desde su posición elevada y estratégica ha dominado la ciudad de Praga durante siglos. Desde 1918, además, alberga el despacho del presidente de la república e importantes oficinas gubernamentales.

El recinto del castillo fue fortificado en el siglo XII y desde entonces los príncipes de Bohemia vivieron en el Palacio Real. Basta con ver un plano del edificio para darse cuenta que el palacio es una construcción con siglos de historia en sus muros, ya que los sucesivos monarcas fueron superponiendo hasta tres plantas que, por supuesto, eran de estilos artísticos diferentes.

El primer palacio románico fue construido alrededor del año 1135 por el príncipe Soreslao pero actualmente se ha convertido en el sótano de todo el edificio. Premysl Otakar II y Carlos IV, constructor también del puente y la catedral, mandaron edificar sus propios palacios. La planta superior está construida por Ladislao II Jagellón.

En la época de los Habsburgo, este palacio no fue sólo lugar de residencia, sino que tuvo un carácter político como sede de las oficinas del gobierno, los juzgados y el antiguo parlamento, que en aquella época se llamaba Dieta. Precisamente fueron los Habsburgo los últimos en vivir en este palacio, ya que lo abandonaron para trasladarse al lugar donde ahora están las oficinas presidenciales.

En el antiguo Palacio Real tuvo lugar uno de los episodios más recordados de la historia europea, conocido como la Defenestración de Praga. En 1618, un grupo formado por un centenar de nobles protestantes llegaron al Palacio para protestar por el ascenso al trono del archiduque Fernando de Habsburgo. Los dos gobernadores nombrados por el archiduque se enfrentaron a los rebeldes pero seguro que no contaban con que entre todos éstos los arrojarían por la ventana de la sala de la Cancillería de Bohemia. La caída de 15 metros pudo costarles la vida, pero para su fortuna fueron a parar sobre un montón de estiércol, que amortiguó el golpe. Más tarde los católicos atribuirían su salvación a un milagro. Este incidente se considera el inicio a la Guerra de los Treinta Años.

El Palacio Real fue restaurado en 1924 y hoy está abierto al público.

Un recorrido por el Palacio puede comenzar por la llamada “habitación verde”, que antiguamente fue un juzgado y hoy alberga una librería. A continuación, la alcoba del príncipe Ladislao está cubierta por una bóveda de estilo gótico tardío.

Uno de los lugares que no puedes perderte es la Sala Ladislao, erigida a finales del siglo XV por Benedikt Riel. Ocupa casi toda la planta, con una extensión de casi 1.000 metros cuadrados y una altura de 13 metros. No en vano es la mayor sala no religiosa de toda Europa Central. El espacio es diáfano, con grandes ventanas y ninguna columna que sostenga la espectacular bóveda con nervaduras de estilo gótico tardío. Hasta la sala Ladislao llegaban a caballo los nobles a través de la Escalera de los Jinetes.

La Sala de la Cancillería de Bohemia, donde tuvo lugar la Defenestración de Praga, ardió en el incendio de 1541 y quedó destinada a labores administrativas.

Más adelante se encuentra la sala de la Dieta, nombre que recibía el antiguo Parlamento medieval. Fue construida originalmente en el siglo XIV y reconstruida en 1563 por Bonifaz Wohlmut. El mobiliario que se expone actualmente data del siglo XIX y es una reproducción de los muebles del siglo XVII, que muestran cómo se colocaban los parlamentarios durante las sesiones de la Dieta.

La sala de la Cancillería del Consejo Imperial o sala de los Nuevos Registros se utilizaba como archivo de los registros de la propiedad inmobiliaria. Todavía se muestra una pequeña parte de los registros.

La capilla de Todos los Santos fue un encargo de Carlos IV construido por Peter Parler a finales del siglo XIV. Su bóveda no sobrevivió al incendio de 1541 y tuvo que ser restaurada en 1541, con estilo barroco.

Tu visita al palacio tendrá que dejar la parte inferior para la próxima ocasión, dado que actualmente está cerrada al público. Es una lástima, ya que es aquí donde se conservan los restos de la antigua capilla de Todos los Santos, del siglo XII, la sala gótica de Carlos, el salón de columnas de Wenceslao IV y otra, de estilo románico, conocida como sala de Soreslao.

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