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Bonde - Bondinho

Bonde - Bondinho (64)

Lamentablemente en agosto de 2011, la falta de mantenimiento del sistema causó un grave accidente, dejando 6 muertos y 50 heridos. Por eso, el servicio del famoso bondinho fue suspendido, privando por años de la imagen más buscada por los visitantes y la más añorada por los vecinos de los barrios de Lapa y Santa Teresa.

Afortunadamente, la realización de la Copa Mundial de Fútbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos de Río 2016 fueron el detonante para que la ciudad Río de Janeiro sea objeto de importantes obras de mejora y modernización. Como es natural, la recuperación del bondinho de Santa Teresa era uno de los objetivos y ahora cariocas y visitantes podemos volver a disfrutarlo.  

El nuevo bondhino, aunque más moderno y más seguro, es igual de encantador y para garantizar la seguridad de los pasajeros, no se permite la presencia de personas de pie y la capacidad máxima es de 32 personas. 

Este mítico medio de transporte que ha unido desde hace décadas el centro de Río con el barrio de Santa Teresa, enclavado en lo alto de un morro, ha sido y seguirá siendo un elemento fundamental de la historia y la tradición de la ciudad.

Y es que la tradición de los bondes en Río se inició en el siglo XIX. Para ser exactos el 30 de enero de 1859 cuando el primer vagón, en ese momento de tracción animal, llegó a las calles de forma experimental por iniciativa del médico escocés Thomas Cochrae. Poco después, el 26 de marzo, el emperador Pedro II presidió la inauguración del servicio regular del primer bonde de Río de Janeiro, cuya ruta cubría el área de la Cidade Nova. Estos primeros bondes, que eran tirados por burros, tenían capacidad para 16 personas.

A partir de ese momento se inició una rápida expansión de líneas de bondinho por la ciudad y de alguna manera, eso influyó en gran medida en la forma como esta se organizó.

En 1892 llegó a Río de Janeiro el primer tranvía eléctrico y poco después, en 1896 inició sus actividades el bondinho de Santa Teresa y desde el primer momento se ganó corazón de sus habitantes, convirtiéndose en un símbolo del barrio. La línea partía de la Praça XV en dirección al Largo do Guimarães, pasando por la rua do Aqueduto (actual Almirante Alexandrino), convirtiéndose así en una ruta única ya que circulaba por encima de los Arcos de Lapa, siguiendo el que un día fue el camino del agua del acueducto y ofreciendo a sus pasajeros unas vistas absolutamente increíbles de la ciudad.

Durante las primeras décadas del siglo 20, todos los bondes, no solo el famoso bondinho de Santa Teresa, formaban parte del paisaje carioca e incluso sirvieron de inspiración para creaciones artísticas como la canción de samba “O Bonde São Januário” escrita en 1937 por Ataulfo Alves y que fue un éxito en el Carnaval de ese año.

A partir de 1940 el autobús tomó más fuerza como alternativa más rápida y más fácil de trasladarse por la ciudad, ocasionando el progresivo declive y desmantelamiento de los bondes. La única línea que consiguió sobrevivir fue la del bondinho de Santa Teresa, en parte porque su diseño facilitaba mejor el acceso al barrio y en parte porque se había convertido en una de las atracciones turísticas esenciales de Río.

La buena noticia es que el nuevo bondinho de Santa Teresa amplía su trazado de 7 km a 10,5 km y se podrá seguir disfrutando de este medio de transporte tan profundamente ligado a la historia y tradición carioca.

El nuevo diseño, aunque más moderno y seguro, no ha perdido ni un ápice del encanto de los tradicionales amarillos que circulaban por el barrio, manteniendo así la tradición y llevando al bondinho a formar parte del patrimonio histórico y cultural de la ciudad.

Te recomendamos que experimentes la sensación de subirte al bondinho y, por supuesto, si quieres saber más puedes realizar una visita al Museo do Bonde en el mismo barrio de Santa Teresa.

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