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Maracaná

Maracaná (79)

¡Bienvenido al Templo del Fútbol de Río! Y es que, si eres un aficionado del mundo del balón, seguro que el nombre de Maracaná no te suena a bebida energética o revitalizante. El estadio Mario Filho, conocido mundialmente como Maracaná, desde su construcción ha albergado momentos inolvidables del fútbol brasileño y mundial. Representa una parte fundamental de la identidad y la cultura carioca y en su césped han brillado astros del fútbol mundialmente conocidos como Pelé y Romario, entre otros muchos.

El Maracaná no tan solo arrastra una gloriosa historia, sino que le otorga a Río un misticismo y una grandeza tal que hasta ha logrado su reconocimiento por el Instituto Nacional de Patrimonio Histórico y Artístico. Hoy todo él es considerado monumento histórico de la ciudad.

Y es que sus dimensiones impresionan e imponen a cualquiera: más de 68 metros de alto, 105 de ancho y 124.000 metros cuadrados repartidos en 5 niveles. Un monstruo de cemento con una capacidad que superaba al Hampden Park de Glasgow, el hasta entonces estadio más grande del mundo, en 43.000 localidades, para el que se necesitaron más de 10.000 obreros, 7 arquitectos y 2 años de construcción.

Maracaná empezó a levantarse en 1948 con la excusa de la celebración de la Copa Mundial de la FIFA en 1950, aunque su estreno fue un poco antes del mundial pues se produjo con un encuentro amistoso entre los seleccionados de Sao Paulo y Río de Janeiro el 16 de junio de 1950. El primer gol marcado en el estadio se le atribuye a Didí en ese mismo partido, en el que la victoria fue para el equipo paulista con un marcador de 3 a 1.

Pero fue en la final de la Copa del Mundial de Fútbol de ese mismo año, en la que el Maracaná marcó el inicio de su historia. El 16 de julio de 1950, bajo la atenta mirada de más de 200.000 espectadores tuvo lugar uno de los momentos que marcarían el estadio por todos los tiempos: El Maracanazo. 

Con los triunfos de la selección brasileña en los primeros partidos, la exaltación de los ánimos entre los asistentes era evidente. Los brasileños se autoproclamaron campeones antes incluso de empezar el campeonato. Camisetas, titulares de periódicos ya preparados, relojes de oro para los miembros del equipo de la selección… todo apuntaba a que la final entre Brasil y Uruguay tenía un claro vencedor pese a no haberse jugado todavía la gran final en el estadio de Maracaná. 

Imagínate entonces, este inmenso estadio repleto de una bulliciosa y entregada afición, enmudecido completamente tras el gol que Schiaffino marcó dándole la victoria en los últimos minutos a la selección uruguaya. Ese fue el Maracanazo. Se dice que hasta el por aquel entonces Presidente de la FIFA, Jules Rimet, bajó al campo con el trofeo dispuesto a entregárselo a los brasileños, y fue al llegar al césped que se enteró de que había ganado Uruguay. No fue hasta el 16 de julio de 1989, y gracias a un gol de Romario en la final de la Copa América contra Uruguay, que la selección brasileña no tuvo su ansiada revancha en este escenario.

Como curiosidad, debes de saber que, a día de hoy, cada vez que un equipo local, como el Botafogo, el Vasco, el Flamengo o el Fluminense, pierden en el estadio de Maracaná, reciben el título de haber sufrido un Maracanazo.

Otro acontecimiento que dio la vuelta al mundo fue el famoso gol número 1.000 que marcó Pelé el 19 de noviembre de 1969. Fue de penalti y tanto espectadores como fotógrafos saltaron al césped para celebrar ese hito histórico en el mundo del fútbol. Se paró el partido durante unos minutos y luego siguieron jugando sabiendo que O Rey Pelé había hecho historia en el Maracaná y en el mundo entero.

Además de fútbol, Maracaná acoge otro tipo de eventos como conciertos. Aquí han cantado Tina Turner, Paul McCartney, Sting y Madonna, entre otros. Y también ha sido la sede de la fiesta inaugural y de cierre de los Juegos Olímpicos en 2016. 

En la remodelación del estadio en el 2014, se demolió el anillo inferior de asientos y se creó uno nuevo con más rampas de acceso y se renovaron todos los asientos, dejando al recinto con una capacidad de 78.000 espectadores. Se ha construido también una cubierta que, además de resguardar del fuerte sol, también tiene un moderno sistema de recolección de agua de lluvia. Cambios realizados porque Maracaná ha sido el recinto escogido para la apertura y el cierre de los Juegos Olímpicos de Río.

Si tienes la gran e inmensa suerte de poder asistir a algún partido de fútbol durante tu estancia en Río, no lo dudes ni por un momento. Imprégnate del furor, la fuerza y la pasión con la que los cariocas viven el futbol en el estadio con más historia del mundo. El Templo del Fútbol.

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