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Oia

Oia (8)

Oia es uno de los pueblos más bellos de la isla y una escapada que, sin lugar a dudas, merece la pena realizar. Está situado en el extremo noroeste de la isla, a tan sólo 20 minutos en autobús de Fira. Sin embargo, si tienes tiempo, te recomendamos encarecidamente que realices el camino a pie. Sí, de Thira a Oia son menos de 3 horas de caminata que te ofrece paisajes inolvidables para tu recuerdo. Es lo que muchos llaman el paseo más atractivo de las Cícladas.

En autobús, a pie o como prefieras, ni bien llegas a Oia, se despliega ante ti un paisaje encantador: un pueblecito de aire bohemio con sus blancas paredes, sus cúpulas azules, sus minúsculos campanarios y sus acogedores restaurantes colgados sobre el mar y mirando a la caldera. Es un lugar mágico en el que los más ancianos aún piden a Hefestos, el dios del fuego, poder dormir en paz.

Te recomendamos realizar un tranquilo paseo por las calles de Oia, para descubrir los interesantes contrastes que esconde este pueblo. Casas en cuevas de tonos pasteles situadas en el acantilado, mansiones patricias que desprenden un encanto nostálgico, hoteles elegantes y modernos... Y, en medio de estos contrastes, se alzan el Museo Marítimo y la Catedral Ortodoxa, dos lugares que vale la pena conocer.

El Museo Marítimo está alojado en una bonita casa neoclásica, en cuyo interior se exhiben objetos históricos de gran valor, que nos ayudan a imaginar como vivían los marineros y los armadores de la isla. Retratos de antiguos capitanes, maquetas de los grandes navíos, documentos históricos, ... Si te apasiona la historia naval, no dejes de visitarlo. Además, la biblioteca del museo posee grandes joyas como la enciclopedia filológica de Ioannis Patousas de 1795, un libro de 1894 sobre las diferentes posiciones del sol, diarios de a bordo y mapas antiguos y otros manuscritos.

Por otro lado, en el centro de Oia encontrarás la Catedral Ortodoxa. Aunque está cerca de todo, es un lugar poco visitado que, sin duda, transmite una gran sensación de paz y tranquilidad difícil de olvidar. Vale la pena entrar de vez en cuando y trasladarte en el tiempo a otra época. La hallarás en la calle principal, donde los turistas se reúnen a la hora del atardecer para conseguir su foto del sol cayendo sobre el mar Egeo.

Aunque Oia es mucho más tranquilo que Fira, también cuenta con un buen número de tiendas, bares y restaurantes, concentrados cerca de la zona que ofrece unas mejores vistas de la puesta de sol. Y es que, este es el gran atractivo del pueblo. Un espectáculo que cada día atrae a cientos de personas. Habitantes y turistas que se congregan justo antes de la hora mágica del ocaso, para contemplar el instante justo en que el sol se funde con el mar. De fondo, sólo las notas Chill Out de alguna cafetería y el oleaje del mar ponen música a este místico momento.

Quizás haya sido por sus puestas de sol que un sinfín de artistas han caído enamorados por Oia. Es por eso que por sus callejuelas puedes encontrar un gran abanico de galerías de arte. Si el arte es lo tuyo, no dejes de visitarlas.

Tras la puesta de sol, te animamos a coronar la velada en el puerto de Armeni o de Amudi. Unas escaleras te llevarán hasta ellos y, una vez ahí, descubrirás una gran variedad de pintorescas tabernas de pescadores, donde podrás saborear una deliciosa cena. La especialidad de la casa: pescado y marisco recién capturado. ¡Disfrútalo!

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